COMO LA CIGARRA

Valor, amor, compromiso e inteligencia son las palabras que definen a Marthica Ramírez, quien con su proceder y manera de pensar honró la vida y como la cigarra de la canción, venció todos los obstáculos y puso en jaque a la muerte.







miércoles, 12 de enero de 2011

Testimonios de un camino


Cuando no hay imposibles
Por Juan Antonio Ruiz Romero  
Es una hormiguita, con propulsión a chorro. Alegre, inquieta, vital. Su presencia y compañía no pasan inadvertidas. Lectora voraz, creativa, amorosa y organizada al 200 por ciento.
Marta Leonor Ramírez es una colega periodista que además de una importante trayectoria en los medios regionales, se ganó el respeto de la gente por su trabajo juicioso, su dedicación y responsabilidad.
Para Martica no hay imposibles. Hace un poco más de veinte años, acababa de terminar sus estudios de periodismo en Bogotá y estaba repartiendo hojas de vida. Por aquellas cosas del azar, y durante una breve visita a Bucaramanga, se enteró que había una vacante en el periódico La Tarde de Pereira, que ya para entonces formaba parte del grupo nacional de medios que lidera Vanguardia Liberal.
Sin pensarlo dos veces y como si fuera una vieja amiga de la casa, Martica fue y pidió cita con el presidente del grupo empresarial, Alejandro Galvis Ramírez. Cuando le dijeron que se demoraba un poco porque estaba ocupado, ella dijo que esperaba. Tomó una revista y no se movió, ni siquiera cuando las personas del periódico salieron a almorzar. Siete u ocho horas después, y tal vez, entre curioso y sorprendido por la perseverancia de la jovencita, Galvis la hizo pasar. Cuál no sería su sorpresa, cuando se enteró que iba por la vacante en el periódico de Pereira.
Después de semejante muestra de decisión y constancia el puesto fue suyo. Cuándo llegó a Pereira, ciudad que solo conocía por referencias, se encontró con varios compañeros de la universidad y empezó a mostrar sus capacidades profesionales y su talento.
Pasó por diferentes medios de radio, prensa y televisión, fue asesora de varias entidades y Secretaria de Comunicaciones de la Gobernación de Risaralda, en los tiempos del “Rostro Humano y social con igualdad de oportunidades”.
Hoy, más allá de sus logros y trayectoria periodística, Marta Ramírez es una batalladora.
Desde hace más de un año lucha contra una enfermedad, que no ha podido quitarle su sonrisa y su entusiasmo. Cuando vemos, con su cabello corto y cenizo, a esta mujer valiente que irradia optimismo, sentimos que la vida nos cuenta una historia al oído y nos llama a exprimirle a cada día hasta la última gota.
Aquella Martica que durante veinte años nos regaló noticias, entrevistas y reportajes; hoy nos transmite fortaleza, decisión y valor, en AM, en FM y en Estéreo.
Pereira, jueves 18 de septiembre de 2008



LA DULCE FORTALEZA FUE SU ENCANTO


Familias queridas, unidas todas en este momento de realidades eternas:

La fuerza del amor ha sido la que ha dado movimiento a los hechos históricos de la humanidad. Ha convertido lo imposible en posible y ha permitido conservar el color de la esperanza.

En Marthica no se marchitó nunca la florescencia de la vida. Conservó en su corazón el aliento positivo que daría empuje a su propósito de mejoría, a pesar de sus quebrantos, de sus dolorosas horas, de sus congojas y tormentos. ¿Por qué aquello? ¿Qué motivo especial la sostenía para con amplia sonrisa y respuestas confiadas entregar un mensaje de extraño gozo en tan difíciles acontecimientos?... ¿Por qué jamás se derrumbaron sus sueños de servicio a la comunidad pereirana que un día la vio surgir y destacarse como hábil programadora de proyectos cívicos, en inigualable adhesión a los anhelos de Alonso, mi hijo?

Era la fuerza del Amor. Se arraigó al corazón de éste con enorme energía, con ideales que se hicieron comunes y que permitieron dar rienda suelta a los esfuerzos, luchas, fatigas, pero en entrega sin medida. Soñó entonces Marthica, se empecinó en la batalla, se extralimitó en su donación, apresuró sus pasos y poco a poco, sin pensarlo quizás, se aminoraron lentamente quedando sumergida en el sopor profundo de los soñadores.

Hoy su espíritu se encontrará gozoso con El que todo lo puede, con pletórica dicha se hallará frente a frente con la placidez del Infinito, desnudando su alma, sintiéndose vencedora ante la muerte, ante todo obstáculo, ante la aflicción… pensando en los suyos a quienes tanto amó, intercediendo por cada uno.

La muerte terrenal es el comienzo a una vida eterna. En Marthica es la Resurrección a una existencia plena en felicidad. Su dolor y su llanto quedaron ya borrador. Sólo la huella del Amor y el esbozo de su sonrisa habrá quedado para siempre en el recuerdo de quienes la conocimos y amamos. Enviando a Alonso los rayos de su constante fuerza, de su enérgica seguridad y el valor admirable de su ejemplo.

Alonso, hijo, te reitero que estaremos siempre contigo para ser menos hondo tu dolor… para mitigar un tanto la soledad que te visita.

Ten valor, afiánzate en el Señor,  busca Su compañía, piensa que la vida terrena tan surcada de barreras se ensaña a veces en nuestro caminar, más hay que buscar las respuestas a través de los tiempos y los hechos; entonces encontraremos la razón apreciando lo acaecido como manera de evangélica enseñanza. Vivir es crecer, madurar en el sentir, acompañado del sentimiento. No todo es eversión.

Evoquemos la imagen de Marthica, la pequeña compañera de tu vida, gigante en el dolor… sonreída desde el Cielo será para ti un ángel tutelar en el futuro…

Digamos con el poeta:
La dulce fortaleza fue su encanto
La fuerza su Amor, la Fe vivida  

Palabras Consuelo Corrales de Molina
Sepelio Martha Leonor Ramírez Beltrán
Iglesia de Nuestra Señora del Carmen (San José)
Martes, 13 de julio de 2010



Recordando a La Chiqui
Cuando era niña, era recurrente en los juegos aquel inolvidable "Guarda ésta sortijita en el baúl de tu mamita", era un momento importante, ella era el tesoro, que llegaba sorpresivo a las manos de alguno;  hoy, conservo lo que de niña fui,  también guardo valiosos intangibles, una cadena de afectos que suman la familia, los amigos. En ese espacio reservado delicadamente a ellos hay lugar amplio y generoso para La Chiqui cuya sonrisa contagiosa es una impronta para quienes la conocimos, disfrutamos de su compañía y no olvidamos "Guarda ésta sortijita en el baúl de tu mamita".
Nellya
Pereira, miércoles 12 de enero de 2011







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